Las éticas de la permacultura

La permacultura se basa en tres principios éticos: cuidado de la tierra, cuidado de las personas y compartir los recursos. Estos principios forman la base del diseño de permacultura y podemos encontrarlos en la mayoría de las sociedades tradicionales.

Las éticas son mecanismos que evolucionan culturalmente y que regulan el interés individual, dándonos una mejor comprensión de resultados buenos y malos. Cuanto mayor sea el poder de los humanos, más crítica se vuelve la ética para la sobrevivencia cultural y biológica.

Las éticas de la permacultura están elaboradas a partir de la observación de las culturas que han existido en equilibrio con su ambiente por un periodo más largo que las civilizaciones recientes. Esto no significa que ignoremos las grandes herramientas contemporáneas, pero en la transición a un futuro más sustentable, necesitamos considerar los valores y conceptos fuera de la norma social actual.

La Tierra es una entidad viviente que respira. Sin el debido y constante cuidado van a haber consecuencias muy difíciles de ignorar.

El cuidado de la Tierra se puede tomar como el cuidado del suelo vivo. El estado del suelo suele ser la mejor medida de la salud y el bienestar de la sociedad. Hay muchas buenas técnicas para cuidar el suelo, pero el mejor método para ver si el suelo está sano es ver cuanta vida crece ahí.

Nuestros bosques y ríos son los pulmones y las venas del planeta, que ayudan a la Tierra a vivir y respirar, manteniendo diversas formas de vida. Todas tienen su propio valor intrínseco, y necesitan ser respetadas por las funciones que cumplen.

Si las necesidades de la gente se satisfacen de manera simple y compasiva, el medio ambiente que los rodea va a prosperar.

El cuidado de la gente empieza por nosotros, pero se expande para incluir a nuestras familias, vecinos, comunidades locales y regionales. El desafío es crecer con la auto-dependencia y responsabilidad personal.

La auto-dependencia es posible cuando nos enfocamos en el bienestar no material, cuidándonos a nosotros mismos y otros sin producir ni consumir recursos materiales innecesarios. Responsabilizarnos de nuestra situación, en vez de culpar a los demás, nos da más poder y si no nos acostumbramos a resultados específicos, nos podemos enfocar en corregir el proceso, y llegar a la mejor solución para todos los involucrados.

La propuesta de la permacultura es enfocarse en lo positivo, en las oportunidades que existen en vez de los obstáculos, incluso en las situaciones más desesperantes.

Hay temporadas de abundancia que nos invitan a compartir con los demás.

Compartir los recursos habla de que, normalmente, un árbol produce mucha más fruta de la que una persona puede comer, entonces es razonable compartir lo que nos sobra. Requiere tiempo cosechar, comer, compartir y conservar la cosecha, lo cual limita la cantidad de fruta que podemos producir y aprovechar.

El aumento del consumo humano y la rápida extinción de las especies, deja en claro lo absurdo del crecimiento acelerado. A veces es necesario tomar medidas drásticas y tener en consideración lo que es suficiente.

Debemos enfocarnos en lo que es apropiado para nosotros y no en lo que hacen los demás. Encontrando el equilibrio justo en nuestras propias vidas somos un ejemplo para que los demás encuentren su propio equilibrio.

Adaptado de: https://permacultureprinciples.com


La regeneración es un concepto presente y observado por las prácticas de las culturas tradicionales e indígenas de todo el mundo, incluido el actual territorio llamado Chile. La permacultura en particular, su teoría práctica y conceptos están enraizados en esos conocimientos que hoy viven un rescate gracias a personas del pasado y del presente que se han dedicado y siguen dedicándose a preservarlos y difundirlos.

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