Observa e interactúa

Este texto es un extracto de un trabajo realizado por Marco Gutiérrez Cocq en 2018. 

Más información sobre las éticas y principios de la permacultura de David Holmgren, en este enlace.

 

Observa e interactúa

El primer principio de diseño es, por supuesto, observar, pero ¿qué es observar? Una definición que recibí en 2003 me fascinó, estaba dentro de una definición más amplia de diseño: "Diseño es un proceso de entrar en comunión con y expresar (y volverse) la sabiduría del paisaje, incluido el ser humano."

Creo que ese entrar en comunión con expresa una forma profunda de percepción e interacción que se requiere durante todo el proceso de diseño y no sólo como el primer paso de una secuencia lineal. Como lo veo ahora observar es iniciar una dinámica relacional con un contexto.

Holmgren lo amplía: “Observa e interactúa” y trata de la forma en que nos vinculamos con nuestro entorno. La permacultura habla de leer el paisaje, pero éste incluye muchos seres y lo humano, por lo tanto no miramos con nuestros ojos individuales, usamos los ojos de muchos. Aquí cobra sentido el uso de estrategias participativas de mapeo de un contexto. Desde los años 60 también se ha introducido este principio en la práctica de algunos diseñadores y arquitectos, basado en la crítica a la práctica descendente (en el sentido de paternalista) y a veces tiránica (al decir de I. Illich) de las profesiones y a la evidencia de la ceguera de los métodos tradicionales de diseño basado en la inspiración del diseñador para proyectar los intereses corporativos (sean privados o públicos).

Los sistemas sociales también responden a los principios de organización de los sistemas vivos: somos redes de conversaciones que se autoorganizan permanentemente. Otra manera radical de plantearlo es la del maestro Budista Thich Nhat Han:

“La vida es sólo una. No necesitamos cortarla en pedazos y llamar a uno de los trozos yo. Lo que denominamos yo está hecho de elementos que no son yo. Cuando nos fijamos en una flor, por ejemplo, podemos pensar que es diferente de las cosas no flor. Pero cuando miramos de una forma más profunda, vemos que todo en el cosmos está en esa flor. Una flor no puede existir sin todos los elementos que son no flor: la luz del sol, las nubes, la tierra, los minerales, el calor, los ríos, y la conciencia. Por eso el Buda enseña que el yo no existe. Tenemos que descartar todas las distinciones entre yo y no yo. ¿Acaso alguien puede trabajar por la protección del entorno sin esta intuición?” (El sol, mi corazón, 1998).

¿Quién observa el paisaje? Para Maturana (citado por Capra en La Trama de la Vida, 1998) la percepción no es la representación de una realidad externa, sino la creación continua de nuevas relaciones en el interior de la red neuronal, debido al constante acoplamiento estructural organismo-medio. El interactuar de Holmgren equivale al proceso de vivir y conocer, constituido por la percepción, la emoción y la acción (más que pensamiento).

Los ciegos con los que trabajo en el Colegio Luis Braille de La Serena siempre hablan de mirar. Si escucharon televisión dicen “ayer vi ese programa”. Ellos también ven, la observación no tiene que ver sólo con la vista. Ellos usan todo su cuerpo para observar.

Un ejercicio facilitado por Peter Bane en Argentina consistió en salir al paisaje exterior circundante (después de una meditación) y comenzar a vagar sin rumbo. Lo que ocurrió es que sutilmente nos sentíamos atraídos por algún lugar en particular. Existen en el paisaje esos polos de atracción, que no tienen que ver sólo con los gustos personales, tal vez descriptibles como patrones. Los japoneses sintetizan en sus jardines lugares que tienen esa fuerza invisible: un puente hacia una pequeña isla, una fuente de agua rodeada de un seto, un sendero flanqueado por cerezos....

En el ejercicio La Caminata del espejo de Joanna Macy, caminas por un lugar con los ojos cerrados hasta que tu guía te enfoca en un lugar frente a algo. Tú abres los ojos y observas lo que aparece como si fuese un espejo. Reconocer que nosotros y el mundo no son cosas separadas e independientes cambia la percepción. Yasutani Roshi (maestro budista del Siglo XX) decía: “El error fundamental de la humanidad es creer que yo estoy aquí dentro y tu estas allí fuera” (Suzuki, 1989).

La limitante o ceguera que provoca el conocimiento previo de lo que se está observando, el creer que uno ya lo sabe o conoce, es una forma de inercia que bloquea el aprendizaje. Shunryu Suzuki Roshi dice “a la mente del principiante se le presentan muchas posibilidades, a la del experto, pocas”. Necesitamos una práctica que nos ayude a mantener y renovar esa mente de principiante, alerta y vacía, lista para dejar que el mundo se exprese a sí mismo.

Joanna Macy (Nuestra vida como Gaia: prácticas para Reconectar nuestros Seres, nuestro Mundo, s/i) le reconoce un poder inherente a la capacidad de no evadir la conciencia del dolor del mundo, el “sostener la mirada”. No somos observadores objetivos y distanciados del mundo, impermeables a su dolor, esa es justamente la enfermedad que estamos curando. Vivimos siempre en una continua dinámica emocional que es parte de la riqueza de nuestro conocimiento. Si anulo ciertas emociones por considerarlas negativas, el entumecimiento resultante me hará pagar un alto precio en forma de insensibilidad, perdiendo también la capacidad de gozo.

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